¡Hijo! ¡Cambiemos el mundo!

¡Hola Yago, hijo mio! Te escribo para que leas estas líneas, dentro de unos años, cuando seas mayor para entenderlas. Aún eres un bebé. Tienes solo 16 meses y toda una vida por delante.
Hoy quiero contarte que nuestro mundo está enfermo. Y lo tenemos que cuidar entre todos para que se ponga bueno, y se cure. Y así, muchos niños como tú, puedan jugar en él.

Su enfermedad se llama cambio climático. Y desde hace mucho, mucho tiempo, algunas personas buscan antídotos y remedios para combatirla.
Por eso, mamá hoy ha hecho una promesa. Quiere un mundo mejor para ti, y para todos los niños y niñas del planeta. Mamá te va a enseñar a cuidarlo. Y así, el día de mañana, cuando tú seas papá, tus hijos también podrán aprenderlo de ti.
¡Cuanta responsabilidad, hijo mío!
Nada más y nada menos, que el mundo en nuestras manos.
¿Por dónde empezar? ¿Qué hacer?
No es necesario hacer grandes cosas, hijo. A veces, con pequeños detalles que cambiemos cada día, podemos luchar contra el cambio climático.
Esos detalles, te los cuento hoy, aquí, en forma de promesas. Promesas que quedarán escritas para siempre, y se convertirán en hechos. Hechos que tu mismo aprenderás y llevarás a cabo. 
Y tendrás una misión muy importante. Ya que, deberás recordarme, si ves que algún día se me olvida alguna, las promesas que, a continuación,  te escribo.
Mis promesas para Yago:
Usaré transporte público en lugar de coche.
Compraré productos con materiales reciclados.
Usaré las escaleras en vez de el ascensor.
Reutilizaré los envases desechables.
Separaré y reciclaré envases.
Utilizaré el microondas en lugar del horno.
Separaré y reciclaré materia orgánica.
Apagaré la vitro unos minutos antes, para aprovechar el calor.
Cocinaré con ollas tapadas.
Reduciré el desperdicio de alimentos.
Utilizaré el lavavajillas en lugar de fregar a mano.
No dejaré los aparatos electrónicos en modo “stand by”.
Lavaré la ropa con agua fría.
Llenaré la lavadora hasta el tope.
Separaré y reciclaré papel.
Separaré y reciclaré vidrio.
Apagaré las luces cuando no esté en la habitación.
Me ducharé en vez de bañarme.
Cerraré el grifo mientras me lavo los dientes.

Todas mis promesas han quedado grabadas para siempre. Puedes comprobarlo en el siguiente enlace. Mi nombre es Marta Hidalgo. Y mi hijo se llama Yago.
¿Y tú que me lees? ¿Te animas a hacerle una promesa a algún niño o niña, que te haya robado el corazón? 
Ya sabes que deberás cumplirla, porque tenemos que dar ejemplo, y porque queremos que los peques vivan en un mundo mejor, que en definitiva, es de lo que se trata ¿no? 
Con muy poco, se puede hacer mucho. Las grandes cosas se consiguen con pequeños actos, que se tienen que mantener día a día.
Puedes luchar con nosotros contra el cambio climático, y dejarles a los peques un mundo mejor. Es muy sencillo. 
Entra en teloprometo.org, y haz una promesa a tu hijo, hija, sobrino, sobrina, nieto, nieta, o simplemente, a un niño o niña, que para ti sea especial.
Después, compártela con el mundo. Grita a los cuatro vientos, para que otras personas, se animen a hacer más promesas.
Y lo más importante de todo, cumple tu promesa y llévala a cabo cada día, para que se convierta en un hábito, en una rutina. 
Y así fue como, lo que comenzó siendo una pequeña anécdota, se convirtió en algo importante, en una bonita historia, en un final feliz de un cuento, en una gran hazaña. Así fue como el mundo comenzó a ser feliz.


¡Hijo! ¡Cambiemos el mundo!


Gracias a teloprometo.org y a madresfera, por intentar que, entre todos, podamos reescribir la historia, y conseguir un planeta sano para nuestros peques.
#teloprometoORG #madresfera #cambioclimatico


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