“Mateo, la luna y el sol” es nuestro primer cuento. Y narra la intrépida aventura de un bondadoso niño, llamado Mateo, cuya misión es hacer feliz a la luna, llevándola junto al Sol. ¿Lo conseguirá?

“Mateo, la luna y el sol” está disponible en cuatro formatosebook ilustrado, audio, vídeo, y directamente en nuestro blog. Para que podáis disfrutar de nuestro cuento, de la forma que más os guste.

A continuación, os adjuntamos los enlaces para que podáis ver, escuchar o leer nuestro cuento. Espero que os guste tanto como a nosotros.
   → Ebook ilustrado en formato pdf (Haz clic en el enlace para poder leer el cuento)

   → Vídeo de Youtube (Haz clic en la imagen para poder ver el cuento)

   → Audio en formato mp3 (Haz clic en el enlace para poder escuchar el  cuento).

   → En el blog: A continuación, puedes leer el cuento directamente desde aquí.

Mateo, la luna y el sol

MATEO, LA LUNA Y EL SOL

Érase una vez…
Una preciosa luna, que iluminaba las oscuras noches con su blanca luz.
Era tan bonita, que todo el mundo, antes de dormir, se asomaba a la ventana para poder
contemplar su belleza.
Sin embargo, la luna estaba muy triste. Y cuenta la leyenda que, al amanecer, las gotas de rocío, eran las lágrimas que ella había
derramado con su llanto.
Mateo, la luna y el sol
Una noche, un niño llamado Mateo, que siempre observaba a la luna desde su habitación, le preguntó:
¿Por qué estás tan triste luna bonita?
La luna levantó la vista, y miró a Mateo con dulzura.
Porque no puedo ver al Sol­. Ni disfrutar de él. Cuando yo salgo por la noche,  él se oculta y duerme.  Y al revés. Cuando él sale por el día, la que se va soy yo – contestó la luna -.
Mateo, la luna y el sol
Mateo escuchaba a la luna con gran atención. Mientras, ella continuaba hablando.
Tampoco puedo disfrutar de su calor. Ni dar paseos durante los días soleados, como el resto del mundo. Ni siquiera unos minutos al día – añadió la luna –. Pero, no te preocupes por mí, Mateo. Yo ya estoy acostumbrada al frío de la noche, y sé que lo que quiero no puede ser. Es imposible.  
Lo siento mucho, luna bonita – contestó Mateo -. Me encantaría poder ayudarte. Pero, no sé cómo hacerlo.
Gracias Mateo. Tu intención es buena  y eso es lo que cuenta – respondió la luna –. Ahora, debes irte a dormir y descansar. Recuerda que mi función no es sólo la de iluminar de noche. También, debo asegurarme de que los niños y las niñas duerman bien.
 
Mateo, la luna y el sol
Aquella noche, Mateo soñó con la luna y se despertó con una brillante idea.
Así  que, rápidamente, reunió  a familiares, amigos y vecinos para contarles lo que había  pensado.
Su idea consistía en construir dos cosas. En primer lugar, una escalera muy larga que permitiera a Mateo subir hasta la luna. Y en segundo lugar, fabricar una luz gigante que pudiera sustituirla durante unas horas.  Así, la luna podría cumplir su sueño y disfrutar un rato del sol.
Mateo, la luna y el sol
Mateo, la luna y el sol
A todo el mundo le pareció una idea brillante. Así que, se pusieron manos a la obra. Cada persona debía llevar a Mateo una bombilla, para unirlas todas y así poder construir la luz gigante. Y además, cada uno debía aportar un peldaño para fabricar una larga escalera.
Al llegar la noche, ya estaba todo listo. Así que Mateo, con gran alegría, subió la escalera con la enorme luz en sus manos, hasta llegar a su destino.
Mateo, la luna y el sol

La luna, al ver a Mateo, preguntó asombrada:

Mateo ¿Cómo has conseguido subir tan alto? ¿Y para qué es esa bombilla gigante? –

Hola luna bonita – contestó Mateo -.  Entre todos, hemos construido una larga escalera para poder subir a verte. Y también, esta luz enorme, que te sustituirá durante horas. Así, podrás ir a disfrutar del sol.

Pero, la luna volvía a estar triste.

 la luna
Mateo, muchas gracias.  Pero con la luz no es suficiente – explicó la luna -.  Como te dije, no sólo tengo la función de iluminar, si no también, la de cuidar de los niños y las niñas de noche, para que duerman bien.
!Oh! ¡Qué pena! Yo quería que cumplieras tu sueño luna – dijo Mateo con gran tristeza -.
De repente,  las estrellas, que habían escuchado la conversación,  se acercaron.

Nosotras te ayudaremos luna – dijeron las estrellas -. Cuidaremos de los niños y las niñas en tu ausencia. Sabremos hacerlo. Pues, llevamos muchos años viendo cómo lo haces tú. Y de ti hemos aprendido.

¿Haríais eso por mí? – preguntó la luna entusiasmada-.

¡¡¡Sí!!! – respondieron las estrellas -.

Muchas gracias estrellas – dijo la luna -. Y sobre todo, gracias a ti, Mateo. Eres un niño con un gran corazón. Y eso es muy importante. Estoy segura de que la vida te recompensará con cosas buenas.
 
Mateo, la luna y el sol
La luna se despidió de todos y bajó en busca del sol. Y él, conocedor de toda esta aventura, la estaba esperando.
Juntos, desaparecieron por el horizonte.

FIN

Si te ha gustado “Mateo, la luna y el sol”, te invito a que conozcas nuestro cuento “El Miedo temeroso”.

 

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