“Nadie tiene derecho a juzgar tu maternidad”. Esta es una verdad como un templo, y también, una frase de Lucía Galán (Lucía, mi Pediatra.) , que se me quedó grabada a fuego hace unos días, en la #JornadaOptimum, organizada por Laboratorios Ordesa, a la que asistí gracias a Madresfera.

Aplicando la maternidad creativa en mi vida

Y es que yo, desde que tuve el test positivo entre mis manos hasta el día de hoy, en que mi hijo Yago ya tiene 4 años, me he sentido juzgada, criticada y cuestionada en muchísimos aspectos de mi maternidad. Pero, además, no soy la única. Hay muchas madres que se sienten así cada día.

Esto sumado a la presión social y a los elevados niveles de perfección que a veces nos imponen o nos autoimponemos a nosotras mismas, han traído como consecuencia, durante todos estos años, en mi caso, mucha ansiedad, noches sin dormir, preocupación, tristeza y sentimientos de culpa completamente innecesarios.

Por eso, desde hace tiempo llevo a cabo una maternidad creativa y… ¡que salga el sol por donde quiera! ;D

Y ahora, te estarás preguntando… ¿esto de la maternidad creativa de qué va, Marta? Pues, esta vez no voy a hablarte de manualidades (jajajaja).

La maternidad creativa va, sencillamente, de crear y construir tu propia maternidad como tú quieras. Como vosotros queráis. Desde cero. Sin culpas, sin estereotipos, sin convencionalismos, sin presiones externas e internas, sin tratar de ser perfectos, sin pensar en el qué dirán, asumiendo los errores como formas de aprendizaje, aceptando que no podemos llegar a todo, abriendo la mente y dejando que todo fluya…

Aplicando la maternidad creativa en mi vida

De este modo, conseguirás que tu maternidad sea única y especial para ti, tus hijos, tu pareja, los tuyos… Porque sois vosotros los únicos que debéis marcar y respetar vuestros propios ritmos y límites. Nadie debe hacerlo por vosotros. Cada uno es libre de vivir su vida, y su maternidad como quiera, siempre y cuando no haga daño a nadie. ¿No crees?

Si me lees habitualmente, sabrás que soy defensora de la creatividad a todos los niveles. Confío en ella, y por eso, la aplico en todas las facetas de la vida, incluida la maternidad. Desde aquí, te animo a que tú también la pongas en práctica. Sólo así serás libre.

Desde que nos quedamos embarazadas, parece que todo el mundo tiene derecho a opinar sobre lo que hacemos. Y ya, cuando damos a luz, apaga y vámonos. La mayoría de las veces, son opiniones y comentarios sin maldad. Pero que, aunque no sean malintencionados, nos pueden hacer mucho daño en determinadas situaciones. Y todo sea dicho. También los hay con maldad. Aunque en mi caso, por suerte, esos han sido poquitos.

Aplicando la maternidad creativa en mi vida

Yo me he sentido juzgada por muchísimas cosas. Cuando nació Yago, se me criticó por dar lactancia mixta y por hacer colecho. Dos clásicos en este mundo de las críticas maternales. ;D

Respecto a lo primero, yo estuve dando a Yago lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses. A partir de ahí, como me tuvieron que poner una medicación intravenosa para el Crohn, mucho más fuerte que la anterior, que era incompatible con la lactancia, comenzamos con la leche de fórmula y el biberón. ¿Os podéis creer que se me juzgó por ambas cosas?

Primero, por dar lactancia materna a mi hijo teniendo Crohn. Comentarios del tipo <<Pero… ¿eso no perjudicará al bebé?>> o <<¡A ver si se va a contagiar!>>, fueron algunas de las lindezas. Así que, aprovecho para aclarar que el Crohn y la lactancia son compatibles, siempre y cuando la medicación lo sea. Es decir, que la lactancia no es incompatible con la enfermedad en sí, sino con algunos de los medicamentos. Y por supuesto, la enfermedad de Crohn no es contagiosa.

También, se me juzgó por empezar a dar leche de fórmula a mi hijo a los 6 meses, a pesar de que en mi caso estaba claro que había una incompatibilidad con la medicación que tomaba. Comentarios del tipo <<La salud de tu hijo está por encima de la tuya>><<¿Y no puedes aguantar sin medicación?>>  jamás se me olvidarán y, en aquel momento, me hicieron un daño tremendo. Evidentemente, el Crohn es una enfermedad grave que precisa de medicación, sobre todo, en mi caso, que lo tengo bastante avanzado y que, a día de hoy, me está provocando otras enfermedades, como consecuencia de la mía. ¿Cómo iba a dejar la medicación? ¿¡Estamos locos!? Si lo hiciera, sería una gran irresponsabilidad por mi parte, no sólo hacia mí, sino también hacia mi hijo.

Creo que, a estas alturas, no hace falta decir que daría la vida por mi hijo, si hiciera falta. Pero, mi hijo también necesita a una madre que cuide de su salud. Y por supuesto, que se tome en serio su enfermedad y su medicación. Esto no es ningún juego. Y creo que muchas mamás con enfermedades crónicas se sentirán identificadas con esto. Porque si nosotras no estamos bien ¿cómo vamos a cuidar de ellos?

Aplicando la maternidad creativa en mi vida

Mi hijo Yago se alimentó con leche de fórmula a partir de los 6 meses. Y no. No soy peor madre por ello. Yo soy defensora de la lactancia materna como primera opción, mientras se pueda, porque creo que es lo mejor para nuestros hijos. Por eso, di el pecho a Yago hasta que mi enfermedad me lo permitió. Ahora bien, cuando tienes que alimentar a tu hijo con leche de fórmula, como fue mi caso, también hay que comprender y respetar a la madre.

De esta fase en la que di leche de fórmula a Yago, lo que más rabia me da es que en su composición llevaba aceite de palma. Por suerte, esto ha cambiado. Así que, me alegro mucho de haber asistido a la #JornadaOptimum, ya que muchas empresas que fabrican este tipo de productos infantiles están mejorándolos y eliminando este componente, nocivo para la salud, de la leche. En el caso de Laboratorios Ordesa,  Blemil Plus Optimum 1, 2 y 3, elimina el aceite de palma de su composición. A mí, me parece genial que la leche de fórmula vaya mejorando y eliminando este tipo de componentes, que no hacen ningún bien a la salud de los peques.

En este enlace, os muestro la composición completa de este nuevo producto, Blemil Plus Optimum 1, 2 y 3. Pues, considero que puede ser información muy útil para las madres que dan leche de fórmula a sus hijos. Y si os pasa como a mí, que leéis toda la letra pequeña, os va a venir fenomenal.

Respecto al resto críticas que os mencionaba al principio, también se me juzgó por hacer colecho.  Muchas personas me decían que era un error y que no iba a poder sacar a Yago de la cama hasta que tuviera la mayoría de edad. Pero no, no ha sido así. Estuvimos haciendo colecho casi dos años. Los primeros 6 meses porque, al darle el pecho a demanda, era la opción más cómoda para el peque y para mí a la hora de dormir. El resto del tiempo que tomó leche de fórmula, continuó siendo la mejor alternativa para nosotros. Y es que mi hijo Yago se despertaba muchísimo por las noches. Pero, al dormir junto a mí, se calmaba.

Sin embargo, a los dos años, empezamos a estar algo incómodos. Yago dormía peor y yo también. Así que, probamos a cambiarlo a su cama. Y en aquel momento, empezamos a dormir mejor. A día de hoy, con 4 años, sigue durmiendo en su habitación.

Por otra parte, también me sentí juzgada durante el embarazo, antes de dar a luz. Muchas personas me criticaron e incluso se enfadaron conmigo por no contar que estaba embarazada desde el minuto 1. Pero, entenderéis, que con tres abortos a mis espaldas, no tenía ganas de dar la noticia, porque ni yo misma sabía cómo iba a evolucionar aquello. Así que, hubo mucha gente que se enteró cuando el embarazo estaba muy avanzado. Pero, fue mi decisión y no me arrepiento por ello.

También, se me juzgó por estar de baja desde la semana 8 de embarazo. Y entonces, ya tenía que explicar que tengo Enfermedad de Crohn, que además traía mellizos y en la semana 7 perdí a uno de ellos (el que hubiera sido el hermano de mi hijo Yago), que tuve tres abortos previos, y que, por todo ello, desarrollé ansiedad y depresión durante la gestación de mi hijo. Mi embarazo era de alto riesgo. Y os aseguro que estar guardando reposo durante casi  7 meses fue desesperante para mí, la primera.

¿Creéis que estuvo justificada mi baja? Mis médicos consideraron que sí, y que era un caso evidente. Pero, a veces, tenía que dar tantas explicaciones, que me daban ganas de llevar mis informes médicos siempre conmigo, para mostrárselos al próximo que me juzgara. Fue una decisión médica y no me arrepiento por ello, ya que hoy, gracias a ese reposo, tengo un hijo precioso conmigo, que es lo más bonito que me ha pasado en la vida.

Y hasta aquí, la publicación de hoy. Espero que te haya gustado. Pero, sobretodo, espero que te resulte útil, que te ayude a sentirte libre, y a dar ese paso hacia la maternidad que te gustaría vivir.

Antes de despedirme, te invito a que des un paseo virtual por mi blog, para que me conozcas un poco mejor.

¡Gracias por estar ahí!

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