Hoy participo en la iniciativa de Papás Blogueros, #ElTemaDeLaSemana, que en esta ocasión está dedicado a las figuras que, por algún motivo de peso, inspiran nuestras vidas. En mi caso, ha sido una oportunidad de oro para hablarte de alguien, de quien hace tiempo quería escribir.

Hay varias figuras inspiradoras en mi vida. No te voy a hablar de todas, porque esto debe ser un #micropost (esa es la idea de esta iniciativa). Así que, hoy te cuento, sin dudarlo, cómo es el padre de Yago, mi marido y compañero.
  • ¿Por qué él?:
Porque para mi es un referente, un ejemplo a seguir y una persona a la que admiro muchísimo. Es noble, racional, inteligente, sincero, optimista, empático, asertivo, valiente, una gran persona y con mucho sentido del humor (menos cuando le despiertas accidentalmente por las noches). Consigue casi todo lo que se propone. Y no se frustra, ni se viene abajo, si no lo hace. Si no lo consigue, toma otro camino, pero continúa adelante. Jamás se hunde, ni tira la toalla. La palabra “depresión” no existe en su vocabulario. Por todo ello le admiro y le quiero.
Tengo la suerte de compartir mi vida con él desde hace 15 años. Y sé que, pase lo pase, siempre va a estar ahí. Para ayudarme a levantarme cuando caigo en picado, hasta el agujero más profundo, tejiendo rápidamente una red de seguridad. Para cuidar de nuestro hijo, igual o mejor de lo que lo haría yo. Para sacarme siempre una sonrisa. Para tirar del carro cada día. Para cuidar de mi cuando estoy enferma, pero también, cuando estoy sana. Por todo ello le admiro y le quiero.

 

Pero, no sólo me inspira como persona, sino también como padre. Siempre supe que sabría estar a la altura cuando naciese nuestro hijo, Yago. Pero, lo que no me imaginaba es que iba a superar todas mis expectativas. Es un #padreigualitario. El no me ayuda con Yago, ni colabora. Sino que comparte la maternidad/paternidad al cien por cien conmigo. Por todo ello, le admiro y le quiero.
Pero, no sólo me inspira como persona y como padre, sino también como compañero y marido. Él me respeta como mujer. Él no me ayuda en casa, ni colabora. Sino que comparte conmigo las tareas del hogar al cien por cien. Incluso, la mayoría de las veces, él hace más cosas que yo en casa. Todo hay que reconocerlo. Por todo ello le admiro y le quiero.
Y es que, aunque creo que todos los hombres, padres, compañeros y maridos del mundo deberían ser así, la realidad es otra. Las mujeres todavía vivimos inmersas en una sociedad muy machista. Queda mucho por hacer. Queda mucho por cambiar. Y… queda mucho por educar.
Espero que te haya gustado la publicación de hoy. Y también, espero sumarme muchas semanas a esta iniciativa de Papás Blogueros . Ellos también son un referente como #padresigualitarios. Y lo mejor de todo, es que cada día son más y más. Desde aquí, os doy las gracias por ayudarnos a cambiar la sociedad.
Te invito a visitar nuestras secciones de maternidad y educación.

¡Un saludo!

 

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